Si estás leyendo esto seguramente seas un poquito como yo, y es que en lo personal me cuesta bastante lograr organizarme tal y como me gustaría.
Hay diversos motivos que pueden llevarnos a tener ciertos problemas con nuestra organización, el más común es tener horarios caóticos; levantarse muy temprano, acostarse muy tarde, estudiar durante la noche, tener horarios laborales variados o partidos, etc…
Todo esto en cierta forma acaba por limitarnos , nos impide sacar el máximo partido a nuestro tiempo y a nuestras capacidades y posibilidades; pero no solo nos vemos afectados a ese nivel ya que nuestros horarios también influyen en nuestra propia salud.
Hoy vamos a ver juntos como podemos estructurar y organizar nuestro día según la ciencia, para sacar el mayor partido y llevar una vida más saludable. ¡Vamos a ello!
Primer paso.
Para poder buscar soluciones o maneras de mejorar nuestra forma de organizar el tiempo del que disponemos, lo primero que debemos conocer es ¿Cuál es el problema que tenemos?
Esto es algo que dependerá de tu caso particular, cada persona tiene sus propias circunstancias y busca mejorar por algo en concreto; por lo general el problema suele residir en nuestro horario de sueño, porque seamos sinceros, la mayoría tendemos a irnos a dormir muy tarde, incluso ya pasadas las doce de la noche. Si a esto le sumamos un horario laboral estándar, de 08:00a.m a 17:00p.m, nos vemos obligados a madrugar sin haber dormido o descansado el tiempo suficiente.
En términos científicos esto tiene como resultado un desfase de aproximadamente una hora entre nuestro reloj biológico y el horario del día a día de más o menos el 70% de la población, según explica Till Roenneberg: «como consecuencia de este ‘jetlag’, la gente padece una carencia crónica de sueño»
Todo esto sumado al uso casi constante de pantallas móviles, tablets u ordenadores durante la noche, significa que la mayoría de nosotros tenemos una vida equiparable al trabajo por turno, algo que según la OMS es cancerígeno para nosotros además de tener efectos negativos demostrados sobre nuestra salud.
Basándonos en la biología, nuestro organismo está diseñado para ser productivo durante el día y dormir durante la noche, aunque estoy segura que ahora mismo estarás pensando que eres todo un animal nocturno, un bohemio de la noche y que trabajas mejor cuando la cuidad duerme, siento decirte que no es realmente así.
Entonces ahora que sabemos todo esto podemos aplicar algunos cambios para tener una vida mucho más saludable.
Comencemos con la estructuración durante la noche anterior
La creencia popular y con ello muchas rutinas actuales, dictan que el momento determinante para mejorar nuestra concentración y nuestra vida es durante las mañanas, en la forma en la que comenzamos el día a día, sin embargo, según la ciencia la realidad es que todo comienza la noche anterior.
Es muy importante que esto tiene una explicación científica y es que en nuestro interior contamos con un, denominado coloquialmente, reloj interno el cual hace referencia en realidad a los Núcleos Supraquiasmáticos o NSQ localizados en el hipotálamo anterior; nuestro centro principal de regulación de los ritmos circadianos que para realizar la regulación utiliza la luz de nuestro entorno.
El uso de reguladores de luz, lámparas e incluso despertadores es algo relativamente nuevo; nuestros antepasados no podían regular ni cambiar la luz de su entorno, por lo que dormían una vez caía la noche y solían despertarse con los primeros rayos de luz sin necesidad de utilizar un despertador, lo que se traduce como despertarse una vez habían descansado lo suficiente.
A día de hoy es muy común escuchar o leer todos los contras que conlleva el uso de luz azul, la típica luz de las pantallas de los dispositivos móviles y demás dispositivos digitales que son ya habituales en nuestro día a día. A grandes rasgos esto es porque la luz azul es la más similar a la luz natural, lo que provoca que nuestro cerebro comprenda y procese que es de día, con todo lo que eso conlleva. En realidad este tipo de señales «horarias» son emitidas por diferentes tipos de luz siendo la luz azul la más potente con diferencia.
El uso de luz azul es tan habitual en los dispositivos digitales que si los minutos antes de conciliar el sueño los pasas haciendo uso del móvil o del ordenador es normal que esto se traduzca a la mañana siguiente en cansancio, embotamiento o agotamiento mental.
La solución ideal a este problema sería demasiado poco realista, tendríamos que dejar de exponernos o hacerlo lo mínimo posible a la luz azul a partir de las ocho de la tarde, y tanto tú como yo sabemos que eso es complicado. Además si tenemos en cuenta que con el paso de las horas nuestras retinas se vuelven más sensibles a la luz podemos llegar a entender que el uso de pantallas durante las primeras horas del día no tiene la suficiente luminosidad como para despertarnos, aunque sí pueden llegar a desvelarnos durante las últimas horas del día.
Obviamente en este punto lo ideal es limitar la exposición a la luz en las últimas horas del día, ¡tranquilo! esto no significa quedarte quedarte completamente a oscuras en tu casa, pero podemos reducir el impacto de la luz si tratamos de cambiar el uso de luces provenientes de zonas superiores, como lámparas de techo, por luces tenues colocadas en niveles más bajos. Esto es debido a que las células de la parte inferior de nuestra retina son las más importantes a la hora de regular nuestro reloj interno. Algo que personalmente he puesto en práctica y me ha ayudado a la hora de regular mis ciclos de sueños, es activar el modo noche de mi dispositivos móvil, te recomiendo que si tu dispositivo cuenta con esta opción trates de activarla para evitar en la medida de lo posible la exposición a la luz azul de la pantalla, también puedes activar el modo lectura que te permitirá elegir una luz más anaranjada y también reducirá tu exposición a luz azul, este pequeño cambio te ayudará a dormir mejor.
El factor de la alimentación también es clave para estos casos, ya que las comidas que hacemos también le indican a nuestro cerebro en que momento del día nos encontramos.
Hay muchos estudios que han demostrado como las cenas ligeras o el ayuno moderado influyen de forma beneficiosa en nuestro cerebro; incluir derivados del FNDC, una proteína que actúa como factor de crecimiento y que está unida al ejercicio, también es una buena idea ya que este proteína activa y mejora las conexiones de nuestro cerebro.
En definitiva, combinar una buena alimentación durante las cenas y un sueño de calidad te proporcionará un cerebro preparado para concentrarse en tareas más complejas y aprovechar el tiempo a la mañana siguiente.
Para conseguir esto es necesario cenar a una buena hora, intenta no cenar demasiado tarde ni tampoco hacer cenar demasiado copiosas, ni pesadas; mantener una buena rutina en tu día a día dará sus frutos y conseguirás tener un mejor rendimiento por las mañanas.
Con la llegada de la mañana
Durante la mañana tenemos que tener en cuenta que la forma en la que nos despertemos es clave a la hora de afrontar el resto del día. Ahora sí podemos poner en práctica todas esas rutinas populares o nuestra rutina preferida, pero eso sí debemos tener en cuenta que tenemos que aplicar medidas contrarias a nuestra rutina de noche, es decir que debemos exponernos a luces más intensas que activen nuestro reloj interno.
A día de hoy, circunstancias espaciales al margen, somos muchos los que preferimos mantener una vida casera y sobre todo durante los meses de invierno, el tiempo que dedicamos a actividades de exterior no suele ser completamente de día. Lo ideal sería exponerse a la luz del día en el momento que nos despertamos, ya que nuestras retinas, al ser menos sensibles durante las primeras horas del día, necesitarán una luz más potente que la que nos puede ofrecer nuestro teléfono móvil. Aunque esto depende del clima, podríamos tratar de pasar dos o diez minutos en el exterior para activarnos completamente.
Según la ciencia, nuestras horas más óptimas, o las mejores horas de concentración, oscilan entre las diez de la mañana y las tres de la tarde. Es durante estas horas cuando se recomienda realizar tareas más complicadas o que requieran de una toma de decisiones. Si en estas horas pese a haber tenido un buen sueño no te sientes concentrado probable ten necesites más luz por la mañana.
Aunque esto no es una regla, en algunas ocasiones pese a tener todo lo anterior puede que te sientas desganado y por suerte aún hay un último recurso que puede ayudarte a activar y mejorar tu concentración.
Un estudio realizado en américa, por Paul Dinneen Loprinzi y Bradley J. Cardinal, dictaminó que las personas que hacían ejercicio durante al menos ciento cincuenta minutos a la semana, ya fuera de forma moderada o vigorosa, tenían un incremento del 60% en la calidad de su sueño y mejores niveles de energía durante el día.
Es cierto que la mayoría de personas prefieren hacer ejercicio temprano en la mañana, sin embargo la hora más óptima para realizar ejercicio se encuentre entre las tres de la tarde y la hora de la cena; en esto caso y teniendo esto en cuenta lo mejor sería que hicieras ejercicio por la tarde. Dependiendo de la intensidad de las rutinas es preferible hacerlas durante las primeras horas de la tarde, ya que los ejercicios que tengan mayor intensidad pueden llegar a activarnos.
Llegados a este punto ya tenemos más o menos una idea de como deberíamos organizar nuestro día, si ya tienes una rutina habitual puedes tratar de cuadrar algunas de las actividades que realices en ella con estos pequeños trucos para sacarle el mayor partido posible.
No olvides que si decides poner en práctica cualquiera de los puntos que hemos visto hoy puedes dejarme un comentario y contarme tu experiencia, me encantará saber si has sentido una mejoría o si te han ayudado a tener una mayor productividad en tus tareas cotidianas o en tus proyectos.
Por el momento me despido, nos veremos el próximo domingo con un nuevo tema. Si hay algo de lo que te gustaría que hablase puedes dejármelo en mis redes sociales o enviarme un comentario con el formulario que te dejo abajo. Te mando un abrazo muy fuerte y que tengas un gran día.